Antes de ser una urbanización, Casarapa fue una de las haciendas azucareras más importantes del Valle de Guarenas. Su historia abarca más de tres siglos, esclavos, trapiche hidráulico y una máquina de vapor traída de Glasgow.
Los nombres de los lugares guardan en sí mismos la memoria de quienes los habitaron. Guarenas proviene de la lengua Caribe y significa «pradera» o «tierra de mucha hierba», denominación que los indígenas Chagaragotos daban a estas fértiles tierras del valle. Fue fundada el 14 de febrero de 1621 como pueblo de doctrina indígena, por orden del rey Felipe III de España, para proteger a los pueblos originarios de los abusos de los encomenderos.
Casarapa es el nombre de la hacienda que existió en estas tierras desde finales del siglo XVII. Su historia es la historia de Guarenas misma: caña de azúcar, trapiche, esclavitud, independencia, modernización y, finalmente, transformación en la urbanización que hoy conocemos.
El Parque José María Cartaya, corazón verde de Nueva Casarapa, lleva el apellido de los hermanos Cartaya Trujillo, los últimos grandes propietarios de la hacienda, quienes en 1920 instalaron la maquinaria a vapor que modernizó la producción azucarera de la zona.
«En el Testamento de María de la Encarnación Rengifo-Pimentel y Vásquez de Escobedo, de 1738, se dice que su esposo, Cristóbal Loreto de Silva y Quijano, fue quien introdujo esclavos, sembró caña de azúcar y construyó el trapiche que existía entonces en sus tierras del valle de Casarapa, propiedad que formó parte de su dote matrimonial en 1684.»
De la encomienda colonial a la urbanización moderna: el recorrido completo de la Hacienda Casarapa.
El Capitán Martín Gámez, soldado y encomendero, recibe los títulos de las tierras que comprenderían el valle de Casarapa. Estas tierras formarán parte de la futura Guarenas y serán el origen de la hacienda.
El 14 de febrero de 1621, el presbítero Don Gabriel de Mendoza y el teniente Don Pedro José Gutiérrez de Lugo fundan el pueblo de Nuestra Señora de la Caridad y Copacaguán de los Guarenas, reuniendo a las tribus Mariches y Charagotos del valle. El nombre «Guarenas» proviene de la lengua Caribe y significa «pradera» o «tierra de mucha hierba».
Las tierras pasan por las familias Serrano Pimentel y Rengifo Pimentel. En 1684, María de la Encarnación Rengifo Pimentel las aporta como dote matrimonial al casarse con Cristóbal Loreto de Silva y Quijano, quien introduce esclavos, siembra caña de azúcar y construye el primer trapiche.
Una misiva del 9 de agosto de 1764, firmada por Don Juan Melchor Caraballo y el Capitán Don Pedro Joseph Díaz de Estrada, documenta que la Jurisdicción del Valle de Guarenas contaba con 39 haciendas de trapiche operativas. La Hacienda Casarapa producía 1.700 cargas de melado.
La hacienda produce 500 arrobas de azúcar (casi 6 toneladas) y 1.000 pesos de papelón. Para entonces ya cuenta con un alambique que destila 3.000 cargas de aguardiente. La casa grande, con sus pilastras, tejados de arcilla roja y portales con arcadas, domina el altozano con vista estratégica sobre los cañaverales.
El presidente José Gregorio Monagas abolió la esclavitud en Venezuela el 24 de marzo de 1854. La fuerza laboral de la hacienda pasó a ser de peones asalariados. La familia Istúriz construyó la pulpería junto a la casa grande y comenzó a pagar con fichas acuñadas por la propia hacienda, canjeables solo en sus instalaciones.
El antiguo trapiche movido por bueyes es sustituido por un ingenio hidráulico de fuerza de agua, una gran innovación técnica de la época. La noria, acequia, torreón, horno y sala de pailas de este ingenio permanecen hoy en pie entre los matorrales, mudos testigos de la Guarenas agrícola.
Los hermanos Cartaya Trujillo —cuyo apellido da nombre al Parque José María Cartaya— instalan un molino a vapor fabricado en 1920 por la compañía «Blair, Campbell & McLean» de Glasgow, Escocia, fundada en 1838. La hacienda alcanza 200 tablones de caña dulce y se integra al esquema de las centrales azucareras nacionales.
Con el desplazamiento del papelón por el azúcar refinada, las haciendas de trapiche de Guarenas van cerrando. Las tierras de Casarapa se explotan para extracción de arena, formando las lagunas que hoy caracterizan la zona. Hasta los años 80 aún había sembradíos de flores cultivados por Manuel Pérez García y su esposa María Couto.
Sobre los terrenos de la antigua hacienda se construye la Urbanización Nueva Casarapa, uno de los desarrollos residenciales más importantes del eje Guarenas–Guatire. El Parque José María Cartaya —que lleva el nombre de los últimos propietarios de la hacienda— se convierte en el corazón verde de la comunidad.
La Hacienda Casarapa transitó por más de doce manos a lo largo de tres siglos. Cada familia dejó su huella en la infraestructura y en la historia de Guarenas.
| Período | Propietario |
|---|---|
| Finales del siglo XVI | Capitán Martín Gámez |
| Mediados del siglo XVII | José Serrano Pimentel Gámez |
| 1665 | José Rengifo Pimentel Gámez |
| 1684 | María Encarnación Rengifo Pimentel |
| 1742 | Hermanos Loreto Silva Rengifo (Bernabé, Cristóbal, Guillermo y Paula) |
| 1779 | Margarita Alonso Gil |
| 1825 | María Istúriz Alonso |
| 1845 | Pedro José Istúriz Alonso |
| 1880 | Mercedes Istúriz de Istúriz |
| 1896 | Carlos Echeverría y Emilio Franklin |
| 1908 | Alejo Telésforo Losada |
| 1915 | Miguel Ángel Losada |
| 1916 – siglo XX | Hermanos Cartaya Trujillo (José María y Antonio) |
Fuente: Pablo Muro Garmendia, Campanario Urbano — Memoria Histórica de Guarenas (2022).
Hoy en día, detrás de los matorrales que bordean la urbanización, permanecen en pie las ruinas del ingenio de trapiche hidráulico de la Hacienda Casarapa. La noria, la acequia, el torreón, el horno y la sala de pailas son testigos silenciosos de la Guarenas agrícola que fue.
La chimenea de expulsión del trapiche a vapor —instalado en 1920 con maquinaria de la compañía escocesa Blair, Campbell & McLean de Glasgow— se yergue aún entre la vegetación como un monumento involuntario a la historia industrial de la región.
Vecinos y cronistas locales han reclamado durante años la restauración de estas estructuras como patrimonio histórico, para que las nuevas generaciones y los visitantes puedan conocer de primera mano lo que fue esta hacienda colonial.
Ingenio de trapiche hidráulico
Hacienda Casarapa — Guarenas, Estado Miranda
Guarenas es hoy una ciudad de más de 300.000 habitantes, capital del Municipio Ambrosio Plaza del Estado Miranda. Se encuentra a unos 30 km al este de Caracas y a 7 km de Guatire, su ciudad gemela, formando juntas la conurbación Guarenas–Guatire con más de 550.000 habitantes.
Su posición geográfica la convierte en un nodo estratégico: es la puerta de entrada al oriente venezolano desde la capital, y el primer punto de descanso en la ruta hacia los llanos y el Caribe. La Autopista Regional del Centro y la Autopista Guarenas–Guatire la conectan con Caracas en menos de 45 minutos en condiciones normales de tráfico.
La Urbanización Nueva Casarapa, construida sobre los terrenos de la antigua hacienda, es uno de los desarrollos residenciales más consolidados del eje. Su trazado urbano, sus áreas verdes y el Parque José María Cartaya la distinguen como un espacio de calidad de vida dentro de la dinámica ciudad de Guarenas.
Si tienes fotografías antiguas, documentos o recuerdos de la hacienda o la urbanización, nos encantaría conocerlos. Escríbenos.
Compartir tu historia